lunes, 14 de diciembre de 2009

RÍMEL



No había mucho que decir. Sabía lo que quería, las palabras no eran sino estúpidas excusas, peldaños molestos en nuestro camino hacia la cumbre. Me tumbé vestida en mi lado de la cama y esperé a que te desnudaras. Tu cuerpo delgado, con el pecho mediano y precioso. Las caderas estrechas. Ocupaste el lado libre, ese lugar maldito, tierra de nadie. Era electrizante tenerte tan cerca. ¿Cómo podía sentir con los ojos, con las yemas de los dedos, la suavidad de una piel que todavía no había tocado? Dejé que la atracción creciera, que llenara el aire de la habitación. La excitación aumentaba al retrasar la conclusión del deseo, ese ejercicio en el que se ponen y se quitan diques a la espera de lo inevitable. Te pedí que te colocaras boca abajo. En el colchón se podía apreciar el lugar exacto donde ella clavaba sus rodillas. Así, como si fueras un animal cuadrúpedo, me dejabas ver tu hermoso culo, tu coño. Su culo, su coño. La curvatura de tu espalda. La nuca. Todavía no te había tocado. El ojo observaba cada pliegue, cada centímetro de carne que me llamaba sin saberlo.

El relato RIMEL ha sido publicado por Egales en la colección LAS CHICAS CON LAS CHICAS, diciembre 2010.

domingo, 13 de diciembre de 2009

LAS CHICAS CON LAS CHICAS


AA. VV.
ISBN: 978-84-92813-11-7
Editorial: Egales
Fecha de edición: Nov 09
Páginas: 272
Materias:Narrativa Femenina
19,95 €

Esta nueva colección de relatos reúne a las mejores plumas de la literatura lésbica. Un apasionado y apasionante abanico de posibilidades, para disfrutar en soledad o en compañía, donde distintas formas de entender la literatura y la sexualidad se dan la mano. Aquí tienen cabida todo tipo de opciones: individuales, en pareja, colectivas… con juguetes o sin ellos, con amor o sin él… pero siempre con el deseo y la lujuria presentes en cada encuentro.

En la intimidad de este libro, bajo las sábanas, junto a una mesa, al otro lado del espejo, en un cine... encontraremos cuerpos y mentes calientes, bocas que se buscan mientras con nuestros dedos recorremos sus páginas y los contornos de cada una de las mujeres que habitan en ellas.

Tiernas, crueles, activas, dulces, morbosas, aterradas, hermosas, culpables, divertidas, pasivas, calientes, difíciles, decididas, calculadoras, fantásticas, fantasiosas, impresionables e impresionantes...

Diecisiete ocasiones para disfrutar con el erotismo, la sensualidad y la sexualidad de las mujeres que se acuestan con mujeres.

Una de las mejores recopilaciones de relatos eróticos con personajes lésbicos.

http://www.libreriaberkana.com/L978-84-92813-11-7_Las%20chicas%20con%20las%20chicas%20-%20Relatos%20eróticos.html

martes, 8 de diciembre de 2009

LUIS MATEO DÍEZ

Juana Cortés, ganadora del certamen literario
La entrega de premios será el próximo 19 de diciembre

El concejal de Cultura, Celestino Pérez, junto con parte del jurado, dio a conocer los ganadores. L. DE LA VILLA
Lidia de la Villa / Villablino
El corazón en un puño, de la escritora guipuzcoana Juana Cortés Amunárriz, ha sido la ganadora, en la modalidad nacional, del XI Certamen Literario Luis Mateo Díez. Una obra de la que, tal como señaló el concejal de Educación y Cultura, Celestino Pérez, el propio Luis Mateo Diez ha dicho que “ es la mejor obra que se ha presentado en toda la historia del certamen”.
Ufffff!!!!!!!!!!!!!
¡Qué subidón!
JCA

miércoles, 2 de diciembre de 2009

AQUELLOS VERANOS DE MI INFANCIA


Siempre recordaré aquellos veranos de mi infancia. El mar. El mar me acunaba. El baño era un ritual diario, en el que se condensaba todo el placer de las vacaciones. Me alejaba de la orilla y del barullo de mis primos y allí, a solas, hacía el muerto. El agua, que cubría mis oídos, me aislaba del bullicio de la playa, sumergiéndome en un silencio total. Yo era el mar. Abría los ojos y observaba el cielo azul, las gaviotas. En aquellos momentos me sabía un ser privilegiado; el mundo era un lugar perfecto. La playa, mis primos, los partidos de fútbol, trampas, siempre nos hacían trampas, los paseos en bici al atardecer, el perro, Lay, que nos seguía, al borde del infarto. Maltrato perruno. Cuando llegábamos a la punta del espigón le acariciábamos entre las orejas, y le decíamos, buen chico. La lengua le caía hasta el suelo. Nos gustaba sentarnos en el pretil del paseo marítimo y tomar un helado inventando historias de náufragos que se convertían al canibalismo, y freían sin ningún complejo el intestino delgado de sus enemigos. A veces un vecino nos llevaba a pescar en su barca, y uno creía en dios cuando picaban los peces y brillaban como joyas, mientras sujetábamos la caña con fuerza bajo un sol de justicia. Los domingos mi padre nos invitaba al aperitivo y yo pelaba las gambas con cuidado y luego el sabor a mar se quedaba en mis dedos durante horas. También mi piel sabía a mar, cubierta por el salitre tras cada chapuzón. Me gustaba chuparme los brazos, aunque mi madre me decía que no hiciera eso, porque le parecía desagradable. Sin embargo, al hacerlo, yo mismo me sentía gamba, animal marino, pez de verano durante esos dos meses que compensaban el tedio de Madrid. Por las noches refrescaba, y mis padres y mis tíos jugaban a las cartas después de cenar, en la terraza, mientras mi prima Elena se preparaba para salir con su novio. ¡Qué miras, enano! me decía mientras se pintaba los labios, radiante, y luego me despeinaba con un gesto cariñoso. ¿Puedo ir contigo? Ella se reía. Eres un poco pequeño. Cuando crezcas, ¿quién sabe? Un día y otro, el sol, el sol que calentaba y derretía aquellos veranos largos, interminables, que parecían durar una eternidad, hasta que de repente el tiempo empezaba a correr, y se imponía la cuenta atrás. Cada día era un día menos. Y mi madre empezaba a pensar en las maletas, y en los malditos uniformes y los libros de texto que había que plastificar. Y yo, hasta el último día, seguía yendo a la playa. No me cansaba. Fantaseaba con que si seguía bañándome, me saldrían escamas, y un verano no regresaría a Madrid. ¿Dónde está? ¿Habéis visto a Marcos? Yo les observaría desde la bahía, y escucharía sus gritos, y sí, sentiría cierta tristeza, pero quizás no demasiada.
La primavera en que cumplí doce años, Elena se mató en un accidente de moto. Ese mismo verano mis tíos vendieron el apartamento de la playa y se encerraron en su piso del barrio del Pilar, con las persianas echadas y el aparato de aire acondicionado funcionando a todo trapo. Mis padres nos compraron un bono para la piscina municipal, pero yo no fui ni una sola vez. Desolado, intenté recuperar mi esencia acuática sumergiéndome en la bañera. Cuando me introducía en el agua jabonosa, no podía evitar el llanto. Lloraba por Elena, lloraba por el verano perdido, incluso por las gambas que imaginaba pudriéndose sobre un platito de cerámica, y por muchas cosas que todavía no tenían nombre. Pronto me sentía incómodo, y también lloraba por eso, porque para entrar en la bañera tenía que encogerme mucho, y nunca conseguía hundir las rodillas, que sobresalían del agua como dos montañas blancas, redondas y suaves.

Publicado en la revista Agitadoras de diciembre 2009

AGITADORAS DICIEMBRE

Acabamos de subir a la red el Nº 8 de la revista Agitadoras. http://www.agitadoras.com/. Os deseamos lo mejor para este mes de las digestiones “difíciles” y la búsqueda incansable de regalos. Nuestra nómina de autores para el mes de diciembre es la siguiente:

Beatriz Rodríguez, Luís Arturo Hernández, Pablo Miravet, Jordi Macarulla, David Torres, Silvia Gélices, Stefany Da Costa, Luis Amézaga, Victoria Salvador, Joaquín Lloréns, Jan Hamminga, Gilda Manso, Natalia Ríos, Guillermo Cuervo, Joan Ramis, Jesús Zomeño , Pepe Pereza, Lalo Borja, Jenn Díaz, Juana Cortés, Paco Piquer, Holly, Inés Matute, Jesús Aller, Jacqui Aires, Il Gatopando, Rolando Revagliatti, Sergio Manganelli, Adán Echeverría, Rubén Castillo, Javier Cánaves, Marina P. de Cabo, Care Santos, Uberto Stabile, Diego Prado, José Luís Sampedro, Rodrigo Cortés.